
Llueve sobre las calles sedientas, sobre las pieles tiznadas de sol; llueve desde una luna de agosto que empapa más que el mar esta playa que es mi acera, con brisa de besos y de olas que se suicidan contra el suelo.
Y no se me ocurre mejor canción del verano que la de esta caracola tronante a la que no envenenan la sal ni la luz.
1 comentarios:
preciosa la foto yel acompañamiento de texto inmejorable
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